September 28, 2020

Esta es una petición conjunta de las organizaciones de la sociedad civil Palestina que piden poner fin al cierre de Gaza y tomar medidas inmediatas para salvar las vidas de la sociedad Palestina residente en Gaza, en medio del brote de COVID-19

Esta es una petición conjunta de las organizaciones de la sociedad civil Palestina que piden poner fin al cierre de Gaza y tomar medidas inmediatas para salvar las vidas de la sociedad Palestina residente en Gaza, en medio del brote de COVID-19

Esta es una petición conjunta de las organizaciones de la sociedad civil Palestina que piden poner fin al cierre de Gaza y tomar medidas inmediatas para salvar las vidas de la sociedad Palestina residente en Gaza, en medio del brote de COVID-19

La Red Palestina de Organizaciones no Gubernamentales (PNGO), el Consejo Palestino de Organizaciones de Derechos Humanos (PHROC) y la Comisión Independiente de Derechos Humanos (CIDH) instan a la comunidad internacional a intervenir y apoyar a la población civil en la Franja de Gaza, ya que se enfrenta a una catástrofe humanitaria de potencia muy alta.

Dos millones de palestinos que viven en la Franja de Gaza están combatiendo desesperadamente un brote de COVID-19 sin precedentes entre la población en general, en medio de las incesantes medidas restrictivas de Israel y un sistema de salud severamente agotado. A principios de agosto, las autoridades israelíes fortificaron el cierre ilegal de ya 14 años en Gaza, prohibiendo la entrada de la mayoría de las mercancías a través del cruce comercial llamado ¨Kerem Shalom¨, incluido el combustible, y además de reducir la zona de pesca de 15 a ocho millas náuticas, antes de prohibir por completo las actividades pesqueras.

La repercusión más alarmante de las recientes políticas punitivas de Israel es la grave escasez de suministro de energía debido a la falta de combustible suficiente para hacer funcionar la planta de energía en Gaza. La crisis no solo agrava el sufrimiento de los Palestinos en Gaza, a quienes se les proporciona solo cuatro horas de energía al día, sino que también obstaculiza la prestación de servicios básicos en sectores cruciales, como el agua y el saneamiento. Es muy posible que la escasez crónica de agua en los edificios residenciales empeore, y las aguas residuales sin tratar pueden bombearse al mar, lo que genera preocupaciones adicionales sobre la salud de la población.

El 24 de agosto de 2020, las autoridades locales colocaron la Franja de Gaza bajo un bloqueo completo de 48 horas luego de los primeros casos positivos de COVID-19 que se detectaron en la población. Los datos de campo indican que el sector médico está muy poco equipado para hacer frente a una pandemia que tiene un potencial alto de extenderse por toda la población ya que Gaza es uno de los lugares más poblados del mundo, ya que la densidad de población puede alcanzar los 5.835 personas por kilometro cuadrado. Es alarmante que solo haya 110 camas en las unidades de cuidados intensivos (UCI) de Gaza, 78 de ellas en hospitales públicos, siete en clínicas del servicio militar, 12 en ONGs de salud y 13 en hospitales privados. Críticamente, el 72 por ciento de las camas de la UCI en los hospitales públicos están ocupadas actualmente. Además, solo funcionan 93 ventiladores en todas las instalaciones médicas combinadas. Las autoridades podrían priorizar el uso de los recursos disponibles para tratar los casos de coronavirus, lo que desmejoraría significativamente el acceso de otros pacientes a la atención médica, a menos que interviniera la comunidad internacional. Se han impuesto restricciones de circulación, separando los cinco distritos de la Franja de Gaza. Aunque estas medidas demostraron ser efectivas en las primeras etapas del brote, han exacerbado las pésimas condiciones socioeconómicas en Gaza, ya que quien proveen para la familia están confinados en sus hogares, debilitando así la estabilidad financiera de más de la mitad de la población de Gaza y aumentando la probabilidad de depender de ayuda alimentaria. Se estima que más de la mitad de la población de Gaza vive en la pobreza, y casi el 62,2 por ciento de las familias luchan por obtener alimentos a diario.

(photo credit: SUHAIB SALEM / REUTERS)

 La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido durante mucho tiempo sobre una inminente catástrofe humanitaria en la Franja de Gaza si Israel continúa imponiendo su cierre en un desafío claro al derecho y las leyes internacionales. Las recientes políticas de castigo colectivo adicionales de la ocupación israelí, así como el alarmante brote de coronavirus, están destinadas a agravar esta catástrofe.

Nos alientan los notables esfuerzos realizados por el Ministerio de Salud y todos los demás sectores gubernamentales para contener el brote viral a pesar del estado del sector de la salud de escasos recursos, y hacemos un llamado a todos los residentes de Gaza para que cumplan con las medidas preventivas y de seguridad puestas en su lugar. También pedimos a las autoridades competentes que movilicen apoyo para aquellos que han perdido su trabajo debido al cierre.Celebramos los planes de la Autoridad Palestina de enviar una delegación a la Franja de Gaza y apreciamos mucho la ayuda médica que ha estado proporcionando. A este respecto, instamos encarecidamente a la Autoridad Palestina a que cumpla sus obligaciones para con la población de Gaza, incluso poniendo fin a la jubilación “financiera” de los funcionarios públicos de Gaza.De manera similar, pedimos a los organismos interesados, las ONG y los organismos internacionales que movilicen apoyo para la Franja de Gaza, aumenten urgentemente el suministro de equipos médicos y ventiladores y ejerzan presión sobre Israel, la fuerza ocupante, para que levante el bloqueo y el cierra de forma inmediata e incondicional.

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